Iniciativa

Gerontosexualidad

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Escribir sobre la sexualidad es fascinante, sea del campo en que se trate, que puede ser anatómico, fisiológico, antropológico, transcultural, ético, psicológico, etc. Como también de las diferentes edades o condición social. Hoy comentaremos sobre la sexualidad del adulto mayor también conocida como gerontosexualidad.

No por ser ésta la última etapa de la vida tiene una importancia menor. Los sistemas de salud tendrán que contemplar ésta actividad como parte de la atención integral del adulto mayor en éste milenio. Son muchos los que reclamarán ese espacio de atención, esperando que quienes acudan no sean marginados, y no se les niegue ese acceso a seguir disfrutando como complemento de una relación plena de afecto, ternura y amor hacia su pareja, porque también esto es parte de su sexualidad.

En el caso de los hombres, los antiguos griegos se referían al cese de las funciones sexuales, como el haber dejado de ser “esclavos de Eros”, y más adelante los romanos se referían a “esclavos de Príapo”. En la actualidad, en nuestro medio,  han dejado de expresar esto en el consultorio para solicitar más que una función; una actualización de la virilidad “doctor dígame si esto ya no va a funcionar para darme un tiro”

Así, de este modo, son los hombres especialmente las víctimas de un excesivo énfasis en su desempeño sexual, y ponen expectativas muy altas de su objeto para funcionar. La virilidad está representada en lo social como también en su identidad, a la proeza física y a las dimensiones de su pene. Los hombres de edad se juzgan y son juzgados comparando la frecuencia y la potencia de su desempeño sexual, con el de los más jóvenes. Estas comparaciones, muy rara vez otorgan algún valor a la experiencia y a la calidad de la relación sexual. A menudo sufren un terror inmenso ante la primera manifestación de dificultad en la erección. Algunos acuden por asistencia y otros lo conservan como un secreto.

Para quienes lo padecen, es un problema serio que se manifiesta como “un temor al desempeño” causado por las expectativas negativas de una sociedad que incrementa estos sentimientos, sin contar con las otras causas, orgánicas o psicológicas.

Por otro lado, en su gran mayoría las mujeres ven el cese de su sexualidad cuando llegan a la menopausia, “Estoy seca doctor”; otras, por el contrario, se ven liberadas del temor al embarazo, de la crianza de los hijos y tienen ante sí un renacer de su sexualidad con mayor ímpetu. Desde luego si tiene un compañero que las acompaña y disfrutan juntos de esa facultad. Otras, por el contrario, dan por terminada su sexualidad y no desean ni que las toquen.

Así, tanto hombres como mujeres son víctimas de un excesivo énfasis en su desempeño sexual y las expectativas para funcionar “adecuadamente”

Puntualizar que la sexualidad del adulto mayor es algo concreto y real, que cada día requiere nuevos espacios de atención, por ende, la formación y la capacitación en esta disciplina por parte de los médicos, no se debe tomar a la ligera.


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