Iniciativa

Una cosa es Nativitas y otra Salamanca.

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Cuando habían transcurrido 52 años de la fundación de Salamanca, fechada el 1 de enero de 1603, los colonos españoles habitantes de la entonces villa colonial estuvieron a punto de abandonar, junto con sus familias, la incipiente población donde ahora vivimos. Querían regresar al Valle de Santiago y a Irapuato, de donde eran originarios sus padres, porque luego de medio siglo no habían conseguido la prosperidad que querían siendo dueños de las tierras y solares que les fueron repartidas en esta demarcación por cédula real.

Ante esa amenaza, el ayuntamiento de la villa de Salamanca de ese entonces, presidido por Juan de la Cruz, tuvo que buscar obligadamente una respuesta para evitar el éxodo de las familias peninsulares, so pena de frustrar la cimentación de la incipiente población salmantina a cargo de españoles dedicados a la crianza de ganado y a la agricultura, frenados precisamente en su desarrollo por la falta de una población natural que les sirviera como mano de obra y motivo humano para que la iglesia y la Corona destinaran recursos económicos para su crecimiento a través del adoctrinamiento religioso.

Ese fue el motivo esencial de la fundación del pueblo de naturales de Santa María de Nativitas, ocurrido el 14 de octubre de 1655, medio siglo después de la fundación de Salamanca. Ambos acontecimientos históricos no se pueden confundir. Una cosa es la fundación de Salamanca ocurrida hace 419 años. Y otra cosa es la fundación de Nativitas, fechada hace 367 años, según la petición que el cabildo de Juan de la Cruz hizo para resolver el amago de huida de la población española.

Durante muchos gobiernos municipales la ceremonia conmemorativa de la fundación de nuestra ciudad se celebraba en el jardín de Nativitas, donde estaban colocadas unas columnas representando a los iniciadores de la entonces villa. Ahí en ese poblado indígena de origen tlaxcalteca se creía que había ocurrido el acto fundacional, pero a partir de los años ochenta el acto conmemorativo de la fundación de la villa de Salamanca se cambió al jardín principal, porque hay evidencias suficientemente probadas de que en esa plaza ocurrieron los hechos, según consta en documentos, actas y cédulas reales resguardadas en el AGN y otras fuentes, las cuales han sido citadas por historiadores y cronistas de la talla de José Rojas Garcidueñas, Juan Diego Razo Oliva y Benjamín Arredondo.

Está fehacientemente documentado que el primer acto oficial del Cabildo en febrero de 1603 fue ordenar la traza de la plaza principal de la villa, lo cual se hizo en lo que hoy conocemos como el jardín principal o plaza de la Constitución, en lo que era la antigua hacienda de Barahona y frente a la capilla del Señor del Hospital.


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